Ésta no es una entrada sobre el Barça, o cuando menos no una entrada sobre fútbol. Aún a riesgo de meterme en camisetas blancas de once varas, de llevar velas en entierros -perdón por el símil- que no me corresponden, o de crear polémica (ojalá), no puedo evitar mi perplejidad ante circunstancias que no acabo de comprender.
Yo, que entre el nacionalismo español y el nacionalismo catalán -o gallego-, prefiero uno sin patria ni bandera -incluso sin nación también-, no puedo dejar de sorprenderme ante buena parte de la sociedad -y su prolongación los medios de comunicación- que cree que fútbol y política no son disociables.
El lunes mientras desayunaba tuve la ocurrencia de encender la televisión. No acostumbro a hacerlo, menos por las mañanas y todavía menos sintonizar TV3. Reconozco que esto último es poco inteligente por mi parte. Por un lado porque es una canal de calidad, pero sobre todo porque al menos cuatro de las diez preguntas de cada test de actulidad tienen a Catalunya como escenario y son mi talón de Aquiles.
En fin, a lo que iba. En pantalla estaba el ilustrísimo periodista rodeado de un puñado de tertulianas. El señor Cuní formuló una pregunta para que la respondieran las susodichas, pero también para que los parados, amas de casa o estudiantes ociosos -me reconozco en todos ellos- siempre pagando el 905 de rigor dieran su opinión al respecto. La pregunta en cuestión era si la victoria del Barça ante el Madrid era más que una victoria deportiva. Menuda gilipollez, pensé yo. Todavía habrá algún trasnochado que piense que en aquel resultado había algo más que fútbol. Pues casi me atraganto con una galleta maría del Mercadona (al más puro estilo bushiano) cuando veo que las siete tertulianas y un 96% de telespectadores ociosos creían que aquello era más que deporte.
Increíble. Y si fuese al revés... ¿Contertulias y espectadores opinarían lo mismo? Si el Barça hubiera perdido ante los blancos, ¿sería también más que una derrota deportiva?¿Qué habría que hacer entonces?¿Retirar el Estatut?¿La Generalidad (con "d" de Madrid) tendría que erradicar el catalán de las escuelas?
Esta noche estuve en Canaletas y volveré a ir si hace falta tres veces más de aquí a junio. Nobleza y curiosidad obligan, pues pueden más que mi madridismo bajo en calorías. Porque yo, inocente de mí, prefiero seguir creyendo que el fútbol es solamente un juego.
Yo, que entre el nacionalismo español y el nacionalismo catalán -o gallego-, prefiero uno sin patria ni bandera -incluso sin nación también-, no puedo dejar de sorprenderme ante buena parte de la sociedad -y su prolongación los medios de comunicación- que cree que fútbol y política no son disociables.
El lunes mientras desayunaba tuve la ocurrencia de encender la televisión. No acostumbro a hacerlo, menos por las mañanas y todavía menos sintonizar TV3. Reconozco que esto último es poco inteligente por mi parte. Por un lado porque es una canal de calidad, pero sobre todo porque al menos cuatro de las diez preguntas de cada test de actulidad tienen a Catalunya como escenario y son mi talón de Aquiles.
En fin, a lo que iba. En pantalla estaba el ilustrísimo periodista rodeado de un puñado de tertulianas. El señor Cuní formuló una pregunta para que la respondieran las susodichas, pero también para que los parados, amas de casa o estudiantes ociosos -me reconozco en todos ellos- siempre pagando el 905 de rigor dieran su opinión al respecto. La pregunta en cuestión era si la victoria del Barça ante el Madrid era más que una victoria deportiva. Menuda gilipollez, pensé yo. Todavía habrá algún trasnochado que piense que en aquel resultado había algo más que fútbol. Pues casi me atraganto con una galleta maría del Mercadona (al más puro estilo bushiano) cuando veo que las siete tertulianas y un 96% de telespectadores ociosos creían que aquello era más que deporte.
Increíble. Y si fuese al revés... ¿Contertulias y espectadores opinarían lo mismo? Si el Barça hubiera perdido ante los blancos, ¿sería también más que una derrota deportiva?¿Qué habría que hacer entonces?¿Retirar el Estatut?¿La Generalidad (con "d" de Madrid) tendría que erradicar el catalán de las escuelas?
Esta noche estuve en Canaletas y volveré a ir si hace falta tres veces más de aquí a junio. Nobleza y curiosidad obligan, pues pueden más que mi madridismo bajo en calorías. Porque yo, inocente de mí, prefiero seguir creyendo que el fútbol es solamente un juego.
