-Mariano, ya están aquí los cuatro millones!
-Pues que pasen!
Ésta sería la respuesta más que probable que el personaje de
Forges daría a Concha desde la horizontal si fuese
ministro de Economía. Si Mariano -el de Forges que no el de Pontevedra, no me malinterpreten- tuviera la cartera, cuando menos nos echaríamos unas risas. El gobierno actúa como Mariano pero sin gracia y sin la voz de la conciencia de Concha.
Pintan bastos compañeros.
El gobierno erró en todos sus pronósticos: Solbes, ex ministro de Economía, predijo hace poco más de tres meses que nunca se llegaría a los
cuatro millones de parados; lo mismo que el actual ministro de Trabajo Celestino Corbacho. Y el pasado viernes, la actual ministra de Economía, Elena Salgado dice que "no llegaremos a los cinco millones de parados". ¿Hay alguien que todavía se lo crea?
Más de cuatro millones de excedentes laborales -eufemismo que acostumbran a utilizar los grandes empresarios- y sobre todo, un millón de familias con todos sus miembros en paro es una barbaridad. No hay economía ni sociedad que resista eso. No nos extrañemos si esta crisis desemboca en un problema de
conflictividad social de incalculables consecuencias. Lo que ocurrió
el jueves en Sestao puede ser un aviso.
El diario El País incluso lleva su editorial en portada. El periódico, nada sospechoso por otra parte de hacer trajes a medida al Partido Popular -que ya tiene un sastre en Valencia al que quieren "un huevo"-, afirma que "la gestión política de la recesión económica ha constituido hasta el momento un sonoro fracaso". Así, sin paños calientes.
No sé que sería más preocupante, pensar que tenemos un gobierno incapaz de predecir la deriva de la economía incluso de un día para otro y por consiguiente incapaz también de tomar medidas, o pensar que tenemos un gobierno que sabe lo que va a pasar y nos miente. Mariano, el de Pontevedra, estará frotándose las manos en Génova. El de Forges, santiguándose en su viñeta.